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martes, 16 de febrero de 2016

Recién llegados

Hoy vengo con ganas de enseñaros los libros que han llegado últimamente a mi estantería y que se suman a la lista de (eternos) pendientes, lista que espero se reduzca próximamente. La idea de esto me viene del blog de Carla, Fábulas estelares, al que recomiendo que le echéis un vistazo, porque pinta muy bien.

Tengo pensado enseñaros los que han encontrado su hueco en lo que llevamos de 2016, aunque lo de hueco es un poco metafórico y se acumulan como pueden. Miedo me da el día que me vaya de casa, voy a llenar más maletas con libros que con ropa... y ojalá pueda tener una habitación biblioteca, con cama, porque me imagino que más de una vez me quedaría allí a pasar la noche.

El año empezó con dos adquisiciones, en realidad, regalos de mi madre, que pese a regañarme por tener más libros de los que mi espacio me permite poseer, sabe que me encanta leer y me consiente un poquito. En concreto, estos dos ejemplares vienen del mercadillo de Reyes de mi barrio, en el que entre ropa y juguetes también hay puestos de libros.
Luces del Norte, de Philip Pullman, ya lo había leído porque me lo habían prestado, pero me hizo mucha ilusión encontrar un ejemplar SIN la portada-póster de la película.
El enredo de la bolsa y la vida, de Eduardo Mendoza, lo cogí casi de casualidad, porque en el instituto me leí La verdad sobre el caso Savolta y no hace mucho Sin noticias de Gurb y el autor me gustó. Se nota que no lo ojeé porque me habría dado cuenta de que es parte de una serie (como me dijo un profesor hace poco, la cuarta parte) y que ahora tengo pendiente el principio de la historia.

Una vez más, mi madre está involucrada en la llegada de este libro a mi vida. Iba paseando con ella por el centro de Valencia, vimos una de las sedes de AIDA Books&More y al ver que se trataba de una librería solidaria, quise entrar. Se trata de un proyecto de venta de libros de ocasión para financiar proyectos de cooperación, una iniciativa muy loable, si se me permite el juicio de valor. La llama de Alejandría, de Michael Peinkofer, me entró por el ojo: el título me encantó, ya que todo lo relacionado con esta ciudad me suele gustar y, aunque suene tonto, el hecho de llamarme Sandra también ayuda.

En esta ocasión, el libro me llegó de una forma totalmente inesperada. Me acerqué a la biblioteca del barrio para dejar unos libros que no iba a leer para quien los quisiese y me encontré en la mesa con este título. Me entró la curiosidad y me lo llevé, sin más. No he leído nada de este autor, pero Tatuaje, de Manuel Vázquez Montalbán, me parece una buena opción para adentrarme en su obra. Si por mala suerte no me convence, volverá a la biblioteca a buscar otra oportunidad en otro hogar, pero creo que se quedará en mi casa.

1984, de George Orwell, no necesita presentación como obra y, en cambio, sí necesitaba tenerlo en mis manos para leerlo después de tanto que se ha comentado. Este libro, para variar, no viene de Valencia, sino de Madrid. A mitad de enero fui a una entrevista y, antes de coger el tren de regreso, me di una vuelta por el Retiro y encontré unos puestos donde vendían libros nuevos y de ocasión. Este ejemplar me llamó la atención y se vino conmigo a 300 km/h.

Este es el libro más ha viajado. No sé cómo lo habrán transportado los de Correos desde Normandía, pero en todo caso son unos cuantos kilómetros. Me llegó como regalo tardío de Navidad de parte de la que fue mi alumna de español durante el Erasmus, una mujer encantadora y con más ganas de aprender que muchos que conozco y están escolarizados. À la table des hommes, de Sylvie Germain, me evoca una historia triste y humana y se convierte, por ahora, en el único libro en francés que ha llegado a mis manos este 2016. A ver en qué se queda cuando lo lea.

He aquí los dos libros de Crónicas de la Torre que faltaban en mi estantería y, además, en su edición original, así que estoy feliz. Esta saga, escrita por Laura Gallego, es posterior a Memorias de Idhún, que fue la que la hizo más conocida, pero la leí antes y por eso tiene un rinconcito especial en mi corazón. Fenris, el elfo es la cuarta parte, precuela de la trilogía original, y lo encontré en un mercadillo ambulante junto a mi facultad. La llamada de los muertos, segunda parte de la trilogía, ha venido hoy mismo a casa; ayer vi el libro en la página de Facebook de AIDA, pedí que me lo reservaran y he ido a buscarlo esta mañana tras un examen. Así he compensado el mal humor de que mi ordenador me hubiese dejado tirada en mitad del examen.

Como suele pasar, cuando entro en una librería me cuesta resistirme a quedarme solo con un nuevo inquilino para mi estantería. Así pues, cuando he entrado hoy en AIDA, me he visto obligada a adoptar este segundo libro. Leí La primera noche, de Marc Levy, hace algún tiempo y creo que ha llegado el momento de leerme la primera parte, es decir, El primer día. Suelo empezar todo al revés, ya lo veis. En realidad, podría haberme comprado este libro en francés, porque Levy se lee casi en automático y prueba de ello son La première fois y Si c'était à refaire, que tengo desde hace tiempo, pero hoy ha tocado en español. Los traductores estamos para algo, así que a ver qué tal se ha defendido el de esta obra.

Por ahora, estos son los nuevos miembros de la familia, nueve pequeños que se han unido a las miles de páginas que pueblan mis paredes. En digital también leo, y me gusta, pero no puedo -ni quiero- evitar seguir aumentando esta colección que vale más que todo el oro del mundo. Así que... ¡continuamos para bingo!

Nos vemos leyendo... o, en el mejor de los casos, escribiendo.